23 agosto 2006

23 agosto


-¿Ya han terminado la sesión de hoy?

Lea levanta la vista sobresaltada al escuchar la voz. Raras veces nadie es capaz de cogerla tan de improviso. En silencio se recrimina el descuido, girándose para ver a su interlocutora. Se parecía muchísimo a la Danielle que ella conocía, pero a la vez había algo diferente. Sutil, pero diferente. No cayó en la cuenta hasta cuando echó de menos la familiar sensación de uñas en una pizarra. Su aspecto hoy era más… humano. ¿Qué querría apareciendo en aquella forma? ¿Parecer inofensiva? Instintivamente se puso en guardia.

-Si, ya se han ido todos. Repasaba mentalmente lo que hemos hecho hasta ahora. ¿Necesitas algo?

-Puedes calmarte. Vengo en son de paz – ríe con voz cantarina. Maldita arpía, era demasiado capaz de entrever sus reacciones, aún cuando ella procuraba ocultarlas – He escuchado ciertos rumores que creo que tienes que escuchar.

-¿De que se trata?

-De lo que estás haciendo. Vas por el camino correcto, Leanor Rein – (como odio ese nombre) – pero debes saber que lleva a un peligro mayor del que imaginas

-Mm… no veo en que manera esto puede ser un peligro, pero habla.

-He conseguido cierta información, poniendo mi vida en peligro, por cierto, y la de mi confidente también… de que sea esto lo que sea, puede desestabilizar la balanza.

-¿Por qué?

-Estas cerca de algo grande. Algo realmente destructivo, que ni siquiera los 13 conocen. De hecho, si lo conociesen, el resultado del ataque de hace dos semanas hubiera sido muy diferente. Es un arma muy poderosa.

-Bueno, eso más que disuadirme, me anima a seguir buscando.

-Este poder trae consigo mucho peligro. Antes de que digas nada, déjame contarte algo. Imagínate por un momento que fuese un juego de niños crear bombas atómicas. Imagínate que cualquier niño pudiese crear una. Los niños son niños. Por muy encantadores e inocentes que sean, son imprudentes e incautos. La usarían para matar hormigas, o castigar a otro niño que les ha robado una pelota. Cualquier nimiedad podría hacer saltar la chispa. Este mundo en el que vivimos existe con un equilibrio muy precario. Hoy soy más consciente que nunca del peligro que corremos, Leanor…

-Llámame Lea, por favor. Solo mi padre me llamaba Leanor – un poco molesta.

-Como prefieras. Lea. Intentaba decirte que…

-Si, que el poder es peligroso. No creo que sea la mejor persona para recibir este discurso, muchacha. Resulta que soy una de las personas más equilibradas que conozco, modestia aparte.

-Y no lo dudo. ¿De cuantas personas puedes decir lo mismo?

-¿Qué quieres decir?

-Quiero decir que estas cerca de descubrir la chispa de divinidad que todos los fantasmas tenemos. Es un potencial que no es necesario instruir. Una vez descubres que esa cooperación es posible, sucede. Es como con los favores. T&S los guardaba con celo para que sus fantasmas no se hicieran demasiado poderosos. Les convenía que muriesen, que no hablasen, que no se comunicasen, y en parte era por miedo a este poder…

-Espera, eso no tiene sentido ¿Qué pinta T&S en todo esto?

-Nada en absoluto, solo que ellos fueron capaces de entrever ese potencial, y no quisieron que sus esclavos se fortaleciesen, se hicieran más poderosos o sobresaliesen. No les convenía. Y no solo eso, sino que era peligroso. Te considero una persona sensata, Lea. No opino lo mismo de todas las personas con las que estas investigando y compartiendo este secreto… o el potencial que estas a punto de encontrar. Juzga tu misma qué quieres hacer. Yo valoraría este arma, la seguiría buscando para un caso de gran necesidad, y aún así, estoy segura de que mi “Gran necesidad” sería mucho más infantil que la tuya. ¿Cómo la usaría cada persona de las que estas trayendo? Y una vez la conozca demasiada gente ¿Cómo podrías guardar semejante secreto? ¿Serías capaz? Yo creo que no. Yo creo que es algo que muy fácilmente se te puede ir de las manos.

-Está bien. No te puedo prometer nada. Solo que meditaré sobre ello.

-Me alegro – Se alarga un silencio incómodo, hasta que Lea cae en la cuenta de qué es lo que tiene que decir. - ¿y que me vas a pedir a cambio de esta información? – Danielle parece sorprendida ante la pregunta directa. Que gran actriz.

-¿Pero qué podría querer yo? Tengo más humanidad de la que crees. Pero si insistes solo te pediré… un voto de confianza.

-¿Y eso?

-Tengo mis preocupaciones. Mañana procura estar presente en las oficinas de Lazarus. Tengo algo importante que compartir con todos ustedes. Puede que dos cosas – sonríe traviesa, recordando la segunda golosina.

-¿Puedo saber de qué se trata?

-¿Puedes prometerme que me dejarás a mi contarlo? No es que quiera saberlo solo yo, pero me ha costado tanto averiguarlo que me encantaría poder decirlo yo a quien me quiera escuchar – la Titiritera asiente -. Se trata de Bishop. No va a contentarse con esta derrota. Estaba muy cerca de conseguir lo que se proponía, y nosotros se lo hemos tirado al traste. Nos toca hacernos cargo del juguete roto y hacer algo al respecto, o se habrá acabado el juego para todos.

-Hablas con enigmas

-Mañana lo explicaré en más detalle, no seas impaciente.

-Está bien… y cual es la segunda noticia?

-¿No tienes suficiente? De saber que eras tan insaciable, no habría empezado a hablar – ríe, aunque a Lea no le hace mucha gracia – Esa parte es más… un proyecto personal. Algo con lo que todos saldremos ganando. Yo más que nadie, claro, pero merece la pena para todos.

-No sé porqué me pides un voto de confianza, si vas a seguir hablando de ese modo

-No puedo evitarlo – ríe con ganas – me encanta la cara que pone la gente. Es parte de mi alimento ¿sabes? Unos tenemos cadenas más dulces que otros.

-Como quieras. Me haré cargo de tu advertencia, no te preocupes.

-Me dejas mucho más tranquila. Solo piénsalo ¿he?

-Tengo una última pregunta que hacerte – Danielle se detiene en medio del gesto de despedida, mirando a su contrincante con curiosidad - ¿Quién es tu confidente? Sea quien sea, debe de ser alguien que conoce el alcance de este poder, pero que no lo ha usado… ni compartido con nadie. ¿Por qué ha decidido contártelo a ti precisamente? ¿Cómo lo supo él? ¿Es acaso uno de los superviviente de uno de los grandes cataclismos?

-Danielle tarda unos instantes antes de responder, con una sonrisa calculada – Si te lo contase perdería la gracia ¿no crees?

1 comentario:

Anónimo dijo...

parece partida va a ser interesante.


veamos que va pasando



me alegro que hayas escrtio estare más atento a partir de ahora

padre esperanza.