Estaba seguro de que la había visto desaparecer entrando a aquel local, pero era evidente que le había perdido la pista otra vez.
Se disponía a salir y revisar la manzana por si reconocía a alguna de sus imágenes, cuando algo en la sala le llamó la atención. Al final de la habitación un tablón de anuncios desvencijado y lleno de anotaciones. Sólido.
El soldado se vio atraído por él, leyendo alguna de sus anotaciones más viejas… gente que buscaba a otra gente, intercambios, propuestas, preguntas… eran anotaciones de unos fantasmas hacia otros
Una de ellas le llamó la atención especialmente. Estaba a la altura justa de sus ojos, y la anotación era nueva:
“Discúlpame por no haberme podido quedar, pero tengo algunas cosas que hacer. Espero que te guste el local. El café de la mesa 4 es para ti.
Con cariño: D
PD: Te voy ganando”
El soldado sonríe, y acaba por sentarse en la mesa indicada. Un café recién servido humea en la mesa vacía. Lentamente se va enfriando.

No hay comentarios:
Publicar un comentario