Mañana me congelan. Hace una semana estaba deseando recuperar la vista, y ahora tengo miedo. He regresado de hacer una visita rápida a las cunas y dejarle un puñadito de dulces al Dr. Chadravanti. No es por hacerle la pelota, pero me es difícil encontrar a alguien que me lea la receta paso a paso y no pude ir antes. Al final Tom me echó una mano. Creo que me quedaron bien. Y ahora que lo pienso ¿Cuál será su nombre de pila?
Tengo frío. Siento nostalgia de sentir a otra persona durmiendo a mi lado. Se lo diría a mi hermano, pero después de los sueños raros de aquella noche, y la incómoda sensación de notarlo… bueno, con esa tendencia tan masculina al despertar por las mañanas, creo que paso.
Puf… creo que ya he visitado todos los grandes restaurantes de la ciudad con un compañero u otro del crisol (la muestra de comidas raras de HannYe ha sido apoteósica xD), y hoy siento el estómago revuelto solo de pensar en esa hibernación
El dolor pasa rápido. A lo que temo realmente es a esa sensación de vacío y oscuridad… y ese algo que me atrapa justo antes de alcanzar la luz y el calor que promete seguridad y la percepción posterior de haber estado tan cerca de desaparecer.
Bueno, al menos recuperaré la vista, pero ahora no es lo que más me preocupa…
El dolor nunca pasa. ¿y que pasa con el dolor más profundo? Es como si todos tus músculos chillasen a voz de grito a la vez al recuperar la circulación. Los nervios que llevan adormecidos durante semanas se ponen deacuerdo para reclamar su existencia, y te sacudirías en la cuna si no fuera porque aún en ese punto se niegan a colaborar. El alma que ha sido libre se siente aprisionada de regreso en la carcel de su cuerpo. Un lugar al que ya no pertenece y en el que ya no se encuentra precisamente como en casa...

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