Después del accidente tenía claro que lo mío con cualquier persona sería imposible. Y además está mi paranoia con la muerte repentina de los dos últimos hombres que se han acercado a mi.
Bueno, veamos… por orden. Ni yo me explico como van las cosas desde que entré a trabajar para Orpheus. Es una de esas cosas que te marca. ¿y por donde empiezo? Da igual, todo es empezar.
Estoy de vacaciones. Es un poco frustrante tener que valerme del tacto y el olfato para orientarme cada vez que regreso. Las dimensiones se me confunden y no hago más que tropezarme en mi propia casa. Tomas se ríe de mí… pero creo que es más por la alegría de verme tan recuperada que por auténtica burla. Hasta yo estoy de humor para reírme de mis tropiezos. Me siento bien. Hey, no pensé que podría decir eso xD ME SIENTO BIEN.
O todo lo bien que cabe esperar. Mi madre sigue igual... hasta delira hablando de mi padre.
Hann Ye me ha regalado un ordenador especial para ciegos, después de la pequeña encerrona que les monté a los chicos del crisol. En parte escribo para empezar a cogerle el truquillo. Creo que nos hacia falta sincerarnos un poco, y salí con una muy buena impresión de todo lo que hablamos. Todos nos contamos un poco de lo que nos pasó para acabar trabajando en Orpheus, nuestra percepción de la muerte, y ese tipo de cosas que solo es tema habitual entre gente como nosotros. El primer día faltaron dos personas a la cita. Solo los Durmientes tenemos unas vacaciones tan largas, y al parecer a O’Sullivan y a Michael los requerían para trabajar en alguna parte. Al tipo duro no me debe costar mucho ablandarlo con tres o cuatro frases bien puestas en su tono, pero aún no he hablado con él. Pero con Sully pasó algo que no me esperaba.
Tiene una irritante capacidad para ponerme nerviosa y halagarme al mismo tiempo. Me falta práctica a la hora de encajar cumplidos, supongo. Hablamos durante mucho rato, y no sé si fue culpa suya o mía, no lo sé. Creo que él empezó... Pero yo le permití que lo hiciera. Una cosa es sentirme incómoda en espíritu, otra que mi cuerpo reaccione como lo hizo. Quizás tiene algo que ver con el olor… No debo sentirme culpable. No puedo. Pero a la vez…
El hecho es que desde el accidente, he estado sola. Y qué demonios, lo echaba de
menos! Además… me gusta el tacto de sus manos. Solo que esas manos no me pertenecen. Él ya tiene a otra persona a su lado. Hace una semana que pasó, y desde entonces no sé nada de él. Lo imagino con ella y me dan un poco de celos. Pero entonces ¿qué es lo que él pretende con todo esto? Me gustaría saberlo. Me aclararía muchas cosas.
Por ahora solo puedo esperar, supongo.


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