La búsqueda había sido infructuosa. Una familia rota especialmente violenta.
Agresivo y celoso, el padre de Lorena atacó a su madre, disparándola y dejándola al borde de la muerte. El coma era de las consecuencias más gentiles a los daños internos que sufrió y la pérdida de sangre. Un disparo por la espalda. Intentaba huir…
Todo eso sería suficiente como para que el hombre sufriese un caso grave de autolesiones, pero ya está en la cárcel. Es imposible que haya sido él quien agrediese a la niña.
Ora incógnita es como es posible que la autista lleve en busca de casa de acogida desde hace 4 meses. ¿porqué tanto tiempo?.
Bram intenta despejarse, y dedicar algo de tiempo a otro de los niños. Quizás fue el azar o quizás había algo que le llamaba la atención de aquella muchacha, eligió a una en cuya casa no había visto ni una sola referencia a sus auténticos padres. Marie.
Sus abuelos son franceses afincados en NY desde hace mas de tres décadas.
Cuando entras en su mente encuentras algo de resistencia, pero logras entrar. Debe que haberse endurecido con el paso de los años. Es una historia triste, aunque no es tan diferente a otras que hubiese escuchado. De joven, su madre fue alguien un poco alocada, con gran aceptación entre los chicos de su edad. Tuvo la mala suerte que cruzarse con gente no tan agradable. En el recuerdo de la muchacha, era una mujer espectacular, muy joven (pronto te das cuenta de que ese recuerdo viene de unos viejos videos que la muchacha pudo salvar). Cantaba y bailaba algo que ha pasado ya de moda. Quería ser actriz, o cantante, o estrella según la semana. Nadie sabe porqué, pero tuvo una época mala. No le dijo nada a sus padres de porqué se sentía tan desgraciada(o los abuelos de Marie no le han dicho nada al respecto), pero comenzó a decaer. Perdía peso y su ánimo se decaía. Conoció a una banda de moteros, y se encaprichó de un hombre al que la niña no logra dar rostro. Lo ves como alguien fuerte, con pinchos afilados en las muñecas y el cuello en una foto desenfocada que se tragan las llamas.
Entró en las drogas. Quizás ya las había probado antes de entrar a conocer a esa gente, pero sin duda ayudó en algo la compañía.
Cuando quedó embarazada, la abandonaron. Moteros como eran, partieron a otra ciudad, y la dejaron a ella tirada.
Ella está segura de que su madre la quería, pero que estaba muy enferma (esta parte te suena a cuento suavizado por los abuelos). Sacó sus últimas fuerzas para que Marie pudiese nacer, pero cuando terminó el parto esta demasiado agotada, y cayó en una profunda depresión. Fue un fantasma que se iba consumiendo los primeros años de vida de la niña.
Esta escena llega al hombre cargada de sentimientos contradictorios, pero sobretodo una profunda tristeza. Habían salido a Central Park, con su madre en una silla de ruedas. Hacía meses que no pronunciaba palabra. Por su altura, imaginas que la niña debía tener sobre los 5 años. Coges una flor preciosa, llena de colores que hay a los pies de un árbol y echas a corres hasta tu madre y los abuelos. Dices algo gracioso, no recuerdas el qué, y le extiendes la flor
. Ella toma la flor y te mira directamente. Es la primera vez que lo hace en toda tu vida, y sonríe. Es una sonrisa llena de ternura y agradecimiento. Pronuncia tu nombre... no, el de ella... Marie... Gracias encanto. Saltas, llena de alborozo, y corres hasta tus abuelos, riendo. ¡Se ha curado!¡Se ha curado! ¡Mamá ha hablado! Cuando regresas la vista a la silla, las manos están fláccidas. La cabeza caída, y la flor es empujada sin resistencia por el viento hasta el suelo. Aún sonríe. Ya no respira.
El soldado se dió cuenta de que estaba llorando en la cama del hospital. No, lloraba ella. Los sentimientos de aquellos que posees siempre te contagian.
Las últimas imágenes que retienes al irte es a los abuelos quemando las fotos de su madre. No querían que la recordara. No así. Pero ella escondió las cintas para acordarse de cómo era cuando sonreía. A medida que se ha hecho mayor no ha dejado de pensar en ello. ¿Qué podría haberle pasado como para que una mujer tan alegre decayese hasta ese punto?
¿Una mujer como esta podía haber dejado espíritu?
Bram piensa todo esto mientras observa a los niños. Algunos duermen, otros charlan… todos ellos ajenos a su presencia. Observa a Lorena en su quietud, preguntándose cual podría ser el siguiente paso.
Llegó su médico. Diana.
Bram sonrió para si.
No podía arriesgarse a despertar la atención de los espectros hacia aquel lugar, pero era un hombre paciente.

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