- Por favor Nicolay, deja de hacer tanto ruido con la pelota que vas a molestar a tu hermana – El tono de leve reproche estaba empañado por el enorme orgullo que sentía aquel padre hacia su hijo, quien no dejaba de hacerla botar. Levemente, Recordó que hace tres días el celador pidió permiso para salir antes del trabajo y poder celebrar el cumpleaños de su hijo con el resto de la familia, quienes seguro que se alegraron mucho de poder verle. – Bueno Doctor. – regresando con su invitado - ¿Qué puedo hacer por usted? No tiene muy buen aspecto – reparando en ello.
- Necesito hablar contigo. Es importante. Necesito que me acompañes
- Está bien… deje que me despido de mi familia y le acompaño – Casi parecía una escena de postal, pero eso no cambió sus planes para con aquel hombre.
Por el camino hizo algunas preguntas, evadidas con habilidad ¿porqué es tan urgente? – te lo diré de inmediato – Bueno ¿y porqué no ahora - Necesito saber que estaremos seguros - ¿hay algún problema – Creo que lo saben - ¿señor?
Habían llegado a un Motel. Uno de esos en lo que no se hacen preguntas si pagas por adelantado – Señor ¿Qué hacemos en este sitio?
- Es para estar seguro de que nadie nos escucha – El celador está poco convencido, pero lo acompaña, pasando delante de su acompañante cuando éste le cede el paso en la puerta de la habitación asignada. El golpe fue rápido.
(…)
Entre aturdido y mareado, intenta incorporarse, dándose cuenta de que está atado . Mira hacia arriba, donde Alguien que no podía ser el hombre que conoce se quita la camisa.
-Te va a doler.- dijo el desconocido - Y no te va a gustar.
(…)
Los dos hombres estaban en el suelo. Ambos habían sido golpeados por el contrario hasta casi perder el conocimiento. Eso, y algo más. Emocional y anímicamente también tenían heridas graves
Bram no se había contentado con violarlos de uno en uno usando el cuerpo torturado del contrario, sino que había dejado que sus marionetas viesen sus propios actos, ignorando todos los intentos por controlarse que hacían.
Cuando terminó, solo quedaban despojos, pero estaban vivos.
Cambió de aspecto y se materializó, con su pistola en la mano.
- Si no de3jan de hacerlo, esto – con un gesto del arma - será poco – Los encañona uno por uno, deteniéndose un instante más para comprobar que los dos asienten. Solo entonces se da la vuelta, abre la puerta y sale, cerrado tras de si.

No hay comentarios:
Publicar un comentario