17 mayo 2006

17 mayo


Se detuvo en seco y miró hacia atrás.

Allí estaba él, sonriendo triunfal. En momentos como aquel, temía aquellos ojos azules tan limpios. Un escalofrío le recorrió la columna y congeló su expresión, de modo que cuando por fin logró hablar, ni ella misma sentía que sus palabras fueran convincentes.

- ¿Qué haces aquí?

- Bueno… eso era lo que iba a preguntarte yo – Esa sonrisa de victoria, el gesto de seguridad… todo gritaba Peligro en él.

- Yo solo… Solo buscaba a alguien. Parece que no está, así que me iré – Él negó despacio.

- Y si es así ¿porqué estás tan nerviosa? – Danielle no atinó a responder, y aprovechando el lapsus, Bram entró en la habitación. Ninguno de los niños de la sala parecía verles – Interesante… así que es eso lo que protegías.

- Bram…

- ¿qué encontraré si investigo a estos muchachos?

- Está bien, Bob – le corta. Coge aire despacio- Has ganado. ¿Qué quieres a cambio de no investigar esto?

- Que me lo cuentes.

- No

- Entonces, no me dejas otro remedio que investigarlo – abriendo las manos, en gesto de inocencia.

Ella asiente, meditando por un segundo y se obliga a sonreír con una pose – Pues mucha suerte – Echa a andar saliendo de la sala, acompañada de la queda risilla del soldado, que se le clava como un puñal. Ya fuera, se lleva las manos al vientre, preocupada. Intenta convencerse de que no dará con él. Solo hay una persona de las relacionadas con aquella sala que podría darle pistas sobre quien era ella. Saliendo del hospital, Danielle reza para que no se le ocurriese poseer a esa persona en concreto.…

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