Tres cosas.
Una, esto de no ser capaz de diferenciar entre muertos y vivos, pero que los muertos sí me diferencien como viva me raya mucho.
Dos: cuando termine de escribir esto pienso releerme
Y tres… ya no me acuerdo de qué era la tres
Tres... me apetece contar a la prensa lo que sé de este tio... quien sabe, podría ser divertido. Seguro que entretiene ver las consecuenciasNo deberia estar escribiendo esto, pero tampoco quiero que se me olvide nada. Nadie va a rebuscar entre mis papeles. No soy ninguna figura pública en Orpheus.
Desde el primer momento la misión parecía algo más rara de lo que debería. Hicieron bastante hincapié en Connor y Jon, no sin razón, para que aceptaran todo aquello de la confidencialidad, por si tenían algún problema al respecto de la misión. De hecho, aún cuando aceptamos todos, no paraban de renegar por lo bajo mientras hacíamos el seguimiento, sin convencerse de si estábamos haciendo lo mejor o no.
Estoy segura de que les costó mucho ceder para asignarnos a este caso, pero al parecer el comprador lo pidió expresamente. Oprah, como no. Tenemos dos o tres caras famosas en nuestro crisol. No entiendo del todo cual es el razonamiento que llevó a este señor a contratarnos expresamente a nosotros, si le importa tanto el secretismo del caso. ¿Qué querrá conseguir?
Bueno, a lo que voy. Resulta que es nuestro queridísimo alcalde de NY. El señor Bloomberg. Algo con respecto a su actual novia. Ya nos enteraríamos allí. Quería entrevistarse con nosotros en persona para darnos los datos más concretos, y acudimos en la misma mañana.
Ya desde el principio la cosa no fue tan bien como desearíamos. Un espíritu, aparentemente defensor de la democracia y todas esas cosas que quedan tan bonitas por escrito, nos quiso cortar el paso para hablar con el alcalde. El encuentro no tendría porqué tener importancia, pero tengo la incómoda sensación de que ese personaje nos traerá problemas tarde o temprano. Por ahora no ha pasado nada. A ver como sigue
Total, que antes de decirnos nada, el alcalde quiso que nos materializáramos todos, e incluso que le explicásemos qué “poderes” teníamos. Es amigo personal del Sr Tilton, al que no duró en llamar cuando dimos una prudente negativa a revelar información confidencial de Orpheus. Sobra decir que no le dimos toda la verdad. Solo… una parte. No quiero pensar las utilidades políticas a mi habilidad para cambiar las palabras de la boca de quien las pronuncia.
Tras eso, aclaró que nos ha contratado porque sospecha de que su actual novia le pone los cuernos, está filtrando información a la competencia, o algo peor. Al parecer está especialmente rara desde hace un tiempo. Ninguna de esas opciones es cómoda para alguien que pretende presentarse otra vez a las candidaturas (aunque personalmente la política ni me va ni me viene, a Jonh casi le da algo). Podría no ser nada, pero tenemos que vigilarla e informar de todo lo que vaya sucediendo. Hasta nos dejó su agenda. Medio la memorizamos a toda prisa, aunque si nos vamos turnando entre los durmientes para seguirla, y Connor descansa para hacer de pila por si las moscas, no creo que tengamos problemas. Eso, si no deseamos que nos vean ni los espíritus que puedan rondar los lugares por donde frecuente.
Tras su trabajo en el banco (todo papeleo muuuy aburrido) quedó con una amiga a hablar. De su conversación saqué un par de conclusiones. 1- La novia del alcalde se siente mal por lo que está haciendo, pero 2- su amiga la tiene medio-chantageada para que continúe y 3
- su problema es de drogas. 4- incluido pigmento
Esa noche irían a un cementerio a colocarse, a ver si por casualidad la droga las ayuda a ver algún fantasma.
Pensaba que este trabajo sería más aburrido.
Extraña cualidad la de este empleo, en la que hay días en las que te aburres de tal manera que rezas por que pase cualquier cosa… y cuando pasan, desearías no haberlo pedido xD
Se suponía que necesitaríamos un mínimo de dos semanas de seguimiento y después, el alcalde nos daría nuevas órdenes, si es que fueran necesarias. No pensé que la cosa podría caliente a tal velocidad.
Ese mismo mediodía se incorporaron a la misión Sullivan y Michael, dejando completo al crisol.
Después de que Diana (así se llama la novia del alcalde) almorzase con el alcalde, se quedó trabajando en casa. Llamadas y papeleo. Todo muy aburrido, hasta que por último una última llamada la hizo cambiar de tono. Casi sumiso. Menuda transformación. Suerte que HannYe se pudo introducir en el teléfono y nos completó después la charla. Al parecer un tal Victor no era capaz de conseguirle el pigmento para esa noche, pero pronto se corrigió, quedando con Diana en una dirección para hablar. Tenía mala pinta, así que hablamos con los proyectores para que fuesen a husmear mientras nosotros seguíamos con Diana.
En general la tarde pas
ó bastante bastante aburrida. Vimos a un tipo raro con traje blanco que parecía sacado de una fotografía de los años 40, pero no nos paramos a hablar con él.
Al final, Diana fue a visitar a un viejo amigo. Un viejo amigo íntimo... vamos, a su amante. Pero tenían la actitud e "no debemos, porque le haremos daño a otras personas" y tal. En fin. Ella le pedía ayuda para asistir a esa cita con Victor, porque no se fiaba, y no podía confiar en nadie más. Que tiernos ellos. Tanto, que a Jon casi le da algo xDD Hasta salió de la habitación, sacando la cabeza hacia la calle y se puso a gritar. No sé porqué le ha afectado tanto lo de su ciasi-amante, y no lo del chantaje. Se defendió diciendo mil chorradas sobre la ciudad, el equilibrio del poder, el escándalo... vamos, que es republicano hasta las cejas. Yo soy demócrata, y se lo dije. Su respuesta fue un contundente "nadie es perfecto". Como se las gasta xDD
Aún así, lo del chantaje era bastante serio. No recuerdo quien llamó a quien, pero acabamos dejando a HannYe solo con Diana mientras nos reuníamos el resto del crisol para hablar de lo que habíamos visto. Creo que ya llegados a este punto, Michael empezaba a mostrarse un poco receloso por algo.
El grupo de proyectores nos contaron parte de lo que encontraríamos más tarde en aquella dirección. Se trataba de una mansión toda lujosa y con una especie de... seguritas colocados con pigmento viendo películas en el salón. El tal Victor estaba en la parte alta, con otro personaje de voz profunda. No llegaron a subir porque ya desde la fachada había como unas manchas de costras en un lado de la pared, y les dio cosa entrar. Bueno, parece que esa gente sabe donde se mete con tanto segurita y demás, supongo que fue lo mejor esperar a que estuviéramos todo el grupo allí.
Lo más inquietante es de lo que hablaban. Habían encontrado un contacto para extender la droga. Era lo que Bishop quería. ¡yohu! xDD Reaparece el hombre del saco
Organizamos una reunión de urgencia con Bloomberg apenas una hora antes de la cita de Diana con Victor, y hablaron. Ella se sorprendió (obviamente) de que conociese sus planes, pero no pudo negarse a aceptar a uno de los guardaespaldas de su novio para que la acompañara. Tema aparte... *falta texto*


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