Escribo a ciegas hoy, cuando no he tenido ánimo para hacerlo ningún otro día
Quizás no debería haber tardado tanto, pero es que...
Estoy fatal.
Me siento vapuleada, agotada, despedazada... No sé ni como me siento
A Michael no le importó echarme una mano, más cuando ayer mismo he tenido la oportunidad de pagarle con la misma moneda. No es mal tipo, y a pesar de su apariencia brusca, me han sorprendido dos o tres detalles que ha tenido para con migo. Bueno, a lo que voy
Hemos ido a ver a mi padre. Si, ya tengo la seguridad de que tenía que ser él. Un espectro cualquiera vale que puede hacer voces, pero mostrarme todo lo que me mostró... no, eso no podía saberlo sino él.
Lo llamamos con pequeñas descargas, como hice la última vez, hasta que ALGO comenzó a tomar forma, pero no era igual a las dos veces anteriores. Casi se diría que despedía luz... pero no, todo estaba en sombra. No sabría decirte. Esta vez no se acercó, se quedó en el sitio y comenzó a susurrar cuando le pedimos que hablara. Acabé por acercarme, y escuché...
Algo de que madre tenía frío. ¿Se refería a mamá? ahora pienso que no, y recuerdo la imagen de los niños perdidos en el muelle, hace ya tantos meses. Hubo un momento de la charla en la que noté que alguien intentaba entrar en mi mente, y aunque podría haberme resistido... le permití entrar, recordando una de las habilidades de Hann Ye, que me mostró en aquella cárcel.
Vi toda mi vida pasar ante mis ojos, pero en ojos de otra persona. Aquella vez que escondí las galletas y él lo sabía, pero no dijo nada, aquella otra en la que nos fuimos de excursión, como me enseñó a montar en bicicleta, mi primer día de clase en el colegio, instituto, la similitud y a la vez diferencia con mi hermano, la pastelería... Aquel día había sido agradable, salía para comprarme algo a mi regreso, él ya sabía que estaba en otra de mis excursiones, aunque yo pensaba que lo había ocultado lo bastante bien. Sucedió rápido, pero fue exactamente como me lo había imaginado. Un borrón rojo, del coche que ya conozco. Choca con brutalidad, y se escucha un crujido justo antes de que salga por los aires. Cae al suelo, y la sangre comienza a manchar el pavimento. Los días de agonía pasan como una exhalación, hasta que lo encontré yo a mi regreso. No le pude decir nada, me sentía demasiado culpable, y sin embargo él me sonrió una última vez antes de que una enfermera me invitara a salir. Murió aquella misma noche.
Después de eso, pude ver más cosas que no sabía. Lo vi moviéndose en lo que representa esta nueva existencia, conociendo a otros fantasmas, visitándonos a nosotros en silencio. Lo vi protegiéndose, y sentí más que vi la voz de esa mujer. Una dama blanca, la madre, que lo llama a su lado, que busca compañía. Y poco a poco, la voz lejana es cada vez más clara.
Aún ahora siento un escalofrío cuando recuerdo la sensación.
Salí del trance, y tres figuras atravesaron la pared de golpe, atacándonos a Michael y ami antes de que pudieramos parpadear. Entre los dos nos deshicimos de ellos, pero antes de que pudiese decidir siguiera qué hacer con la figura que debía ser mi padre, aún inmóvil, aparecieron otros dos espectros, uno con una espada que daba miedo, y el otro cubierto de llmas que más tarde descubrimos que podía lanzar a su antojo.
Lo vimos claro. Fui a decirle algo, y mi compañero gritó que corriera... y eso hice. Cargué con él como un saco de patatas, y eché a correr hasta donde mi vitalidad me daba.
No hablamos mucho más. Regresó a su cuerpo, y usamos su coche. tuvo el detalle de respetar mi silencio, y yo no le molesté.
Al regresar a la empresa, vimos a los chicos un poco tocados. Michael y yo estábamos ente enfadados o molestos sin más... y no me apetecía hablar con los chicos de lo que habíamos visto. Además, ya estoy un poco cansada de su amor al secretismo. Allá ellos. Oficialmente, se nos fue un poco la mano entrenando entre nosotros y punto.
Ellos han tenido algunos problemas con Yeisons. Unos chavales que jugaban con algo más grande que ellos mismos, y se les fue de las manos. Hay muchos muertos de por medio (y los que habrá...) No me quedé muy bien con la movida. No estaba de humor, ni tampoco lo estoy ahora.
El mismo día siguiente, Michael me pidió ayuda para un asunto
Yo necesitaba despejarme un poco, así que acepté. Además, le debía un favor y de los gordos
Fue una movida con el pigmento. El fantasma del hermano de un amigo de Michael se le estaba apareciendo al hermano, pidiéndole que vengara su muerte y esas cosas. Fuimos a hablar con ambos, y la entidad post vital nos dijo que lo habían asesinado. El pigmento le había hecho mucho daño, y ahora él estaba muerto, de modo que quería joder al tío que se lo vendía, pero de algún modo su sombra lo estaba protegiendo. Eso sí que me extrañó, más cuando encontramos a aquellas entidades post-vitales confusas, en la misma situación. Hablé con una de ellas, para ver si podía ayudarlo a trascender, pero me di cuenta de algo muy raro. Supe qué cosas le gustaría hacer, le sonsaqué hasta lo más chorra que pudiera ocurrírsele... pero no era suficiente. Aún si hiciera todas esas cosas, no sería suficiente. Eso me da mucha grima. ¿Qué lo ata hasta el punto de no poder seguir adelante?
Fuimos a visitar al vendedor del Pigmento. Ese tipo me dio lástima, pero aún así lo presionamos un poco para que concertara una cita con quien le suministra la droga. Es una lástima que sea justo el mismo día y hora que la fiesta en Orpheus, porque para entonces estaría descongelada.
Y así están las cosas.
Yo amargada porque ya sé qué les pasa a los fantasmas de más de tres años, y no puedo creerme que el espíritu de mi padre se esté convirtiendo en uno de ellos. Es deprimente
Ya no sé qué hacer
Necesito unas vacaciones

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